“No me gusta el protagonismo que intentan dar a los técnicos”

En Guarne, donde por estos días la presencia de David Ospina refresca las prácticas, el técnico brasileño Paulo Autuori (Río de Janeiro, 1956) rompió su rutina con el propósito de profundizar en sus conceptos, echar un vistazo al pasado y reflexionar sobre una profesión que hoy lo tiene frente a Atlético Nacional disputando una instancia definitiva y reafirmando una complicidad con Pochettino, Bielsa y Maturana, dueños de una mirada que “trasciende al fútbol”.

Portugal, Perú, Japón, Qatar han sido algunos de sus destinos… Ganso, Forlán, Dida, Solano, Sorín, Ceni, Ronaldinho han sido algunos de sus dirigidos. Prefiere hablar de campeonar en la vida que de sus dos Copas Libertadores (Cruzeiro 1997 y Sao Paulo 2005), y su carácter se lo moldeó una poliomielitis que lo alejó a temprana edad del fútbol sala.

En una entrevista con AS Colombia en alianza con ‘El VBAR’ de Caracol Radio, Autuori argumentó por qué el fútbol es mucho más que un juego, desgranó el concepto de “hoy ganar es muy simplista” y dio luces sobre lo que espera de Nacional.

Escudo/Bandera Nacional

Jugador de futsal e inicios como DT

“No pude seguir adelante en el fútbol sala porque tuve una parálisis, no estaba vacunado (poliomielitis), pero siempre estuve involucrado con el fútbol. Cuando empecé en la universidad fui invitado a hacer las prácticas en un equipo de Río de Janeiro –mi ciudad- esto fue en 1975 y desde ahí en esta trayectoria… en esta carrera”.

¿Cómo lo marcó esa enfermedad?

“Ninguna escuela, ningún colegio, ninguna universidad pudo haberme enseñado más que haber vivido con gente con una fortaleza mental increíble. Con la poca edad que tenía tuve que madurar muy rápidamente. Para mí es inolvidable”.

Distintos roles

“Me formé en la universidad como profesor de educación física, después hice administración deportiva en la Pontificia Universidad Católica. Trabajé mucho tiempo como asistente técnico y empecé mi carrera como entrenador principal en Portugal, en temporada de 1987/88. Me quedé en esta profesión como entrenador de fútbol. En los años pasados no me hacía ilusión entrenar en Brasil porque me parece que el entrenador solamente juega, no hay cómo entrenar y a mí me encanta el entrenamiento. Yo creo que el entrenamiento hace el partido y el partido justifica el entrenamiento. A mí me encanta esto, así que solo entrenar para intentar ganar, es muy corto para mí, para aquel que cree en el fútbol, que le gusta profundizar un montón, trabajar con una interacción clara entre todas las categorías de un club de fútbol –primer equipo con la cantera-. Atlético Paranaense y Fluminense me invitaron para desarrollar ese trabajo… como gestor técnico. Yo era responsable por toda la cadena de fútbol de esos dos clubes”.

Un trotamundos

“Cuando decidí trabajar en otros países tenía un objetivo que era crecer a nivel personal y profesional. ¿De qué manera? Estar involucrado con culturas, identidades, distintos hábitos, costumbre e idiosincrasia. Creo que esto es importantísimo para uno porque se tiene que desarrollar la capacidad de adaptación. Y profesionalmente, sin herir los conceptos con los cuales trabaja, tener performance. A Dios gracias, en todos los países por los que he pasado lo he logrado, entonces, esto genera para mí una seguridad enorme en lo personal y lo profesional”.

Más allá de los títulos, ¿en dónde fue más feliz?

“En el fútbol, a mí me enoja cuando escucho a la gente que ha ganado cosas preguntarle a los otros “¿usted qué ha ganado?”. Ganar en la vida es mucho más que ganar un partido de fútbol o ganar un título. Yo prefiero ser un campeón de la vida que del fútbol y esto es mucho más complejo… tiene que ver con lo que he dicho, el respeto a las distintas culturas. Uno logra entender la belleza de la diversidad del ser humano, la libertad que uno tiene de expresarse. No hay nada más importante que la libertad de uno ser lo que es, más allá de donde esté viviendo.

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Con los jugadores con los que he trabajado jamás les he dicho ‘yo he ganado’… yo he participado de campañas victoriosas y no me gusta el protagonismo que hoy le intentan dar a los entrenadores. Los verdaderos protagonistas del fenómeno fútbol son los jugadores y los hinchas. Esa reciprocidad que existe en un partido, es la que hace que el fútbol sea la pasión que es alrededor del mundo. Esa es la verdad. Los medios tienen una responsabilidad en esto… de dar a los entrenadores el protagonismo que no tienen”.

Entrenar a figuras

“Usted es testigo que acá hablé de una entrevista que dio Pochettino al diario El País de España. Me encantó porque habla del tema personal. Mi mirada para el jugador primero es como ser humano y después como profesional. Es jugador de fútbol y el fútbol es cada vez más complicado, más exigente. La gente tiene menos tolerancia, pero no es con el fútbol, es con la vida.

Como persona me molesta cómo la gente hoy no tiene tolerancia para superar las cosas. La gente quiere volverse una celebridad de un momento para otro, tener plata sin trabajar duro. Las cosas son muy superficiales. A mí me gusta profundizar, intentar entender las cosas en su esencia, entonces, mi comportamiento como entrenador es de respeto como respeto a las personas, a aquellos que son mis semejantes. Eso para mí es fundamental. Jamás tuve problemas y he sacado muchas cosas buenas de ellos y viceversa porque así es la vida”.

Paulo AutuoriPaulo Autuori, director técnico de Atlético Nacional

Planificación ante Tolima y Cali

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“Este es un tema muy claro para mí. Cuando hablo para los jugadores no hay que elegir un partido para jugar más o jugar menos, jugar bien o no necesitar jugar tan bien. No hay que elegir, hay que meter en todos, hay que jugar bien en todos sabiendo que a veces no es posible, pero cuando es posible podemos competir por lo menos. Entonces miro lo que pasó con Junior, partido en el que el equipo fue muy fuerte defensivamente pero ofensivamente fue un cero a la izquierda, no hizo nada. Esto puede ser circunstancial. Lo más importante es afrontar los partidos como tiene que ser, al tope, al límite. Un equipo cuando trabaja para ser campeón, no puede elegir partido para jugar mejor o no, para mí como entrenador es lo mismo. Yo trabajo de la misma manera cuando voy a enfrentar un equipo con más inversión o menos inversión o en momentos decisivos o no, porque si uno llega a momentos decisivos hay ocho cosas para llegar allá y si piensa que va a llegar ese momento y tiene que hacer cosas distintas, solamente se complica. Afortunadamente ya he participado en muchos momentos decisivos y aprendí con esto (…) se tienen que bajar las revoluciones, bajar el nivel de ansiedad para tener claridad y plasmar lo que es importante para ganar partidos”.

Fluminense en la Sudamericana

“La vida a veces te muestra de manera rara cosas que son importantes. Había un montón de equipos con viajes más suaves que este a Brasil, pero nos tocó Fluminense, el último club en el que trabajé en Brasil antes de salir para Bulgaria y venir acá. Trabajé como gestor técnico y ahora toca esto, esa es la belleza de la vida: volver a ver a amigos, tengo muchos allá. Fluminense es un club fantástico con una hinchada espectacular como la de Nacional y con una historia larguísima”.

Sus cinco meses en Colombia

“Ha sido bueno. Estaba muy cómodo en Ludogorets, pero esto me ha devuelto el brillo en los ojos. A mí me gusta esto. Soy de una generación en la que para llegar a algún sitio hay sudar un montón. Las generaciones de ahora piensan en pasar rápidamente a ganar mucha plata… hay que trabajar, hay que sudar, hay que vivenciar cosas positivas o negativas. No hay que huir de los problemas porque la vida es así. Uno es más fuerte cada vez que soluciona un problema, entonces jamás voy a lamentar nada. Estoy vivo y agradezco todas las noches vivir un día más, y que venga el mañana y el partido con Tolima y los otros”.